
Aunque quizás para un visitante desprevenido la mezquita de Córdoba no sea impactante en un primer vistazo,un paseo por sus alrededores y su interior cambiará enseguida esa primera impresión.
Su asombro y su sorpresa iran creciendo a medida que prosiga su visita en dirección sur,hacia el fondo de esa inmensa sala pobñada de fustes de mármol que se ramifiucan en arcos rojos y blancos.
Una primera cúpula nos indica que se ha entrado en la nave principal,en el área más noble de la mezquita en la vía que conduce al mihrab ante el que se invoca la misericordia divina,a la macsura,el lugar privilegiado donde hacía sus rezos el emir oel califa cordobés.
También destaca por su belleza los mosaicos de coloridos desbordantes y reflejos dorados, de la abundante vegetación, de los arabescos que se enlazan sin fin y con orden, de las lketras que se deslizan entre cintas de hojas irisadas. La luz cenital atraerá su mirada hacia arriba, observará con deleite una cúpula magnífica decorada también con mosaícos brillantes como el firmamento o como la luz del día.
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